Esta semana ha sido el 4º aniversario de bodas del Sr. D y mío. Parece mentira que ya hayan pasado 4 años! Bueno, he de confesar que no tenía nada pensado para regalarle, de hecho había pensado en no regalarle nada. Son cosas que pasan a medida que pasan los años…. la confianza y la rutina te hacen olvidar que los detalles, las pequeñas cosas, mantienen vivas las relaciones y la ilusión.

La cuestión es que a  principios de semana yo he estado trabajando en Santiago de Compostela y, de casualidad, una tarde que tuve libre y aproveché para dar una vuelta por el centro histórico de la ciudad me tropecé con este fantástico teléfono en el escaparate de un anticuario, estaba junto a otros 3 maravillosos teléfonos vintage también de colores chillones. No entré en ese preciso momento porque pensé que sería muy caro pero por la tarde tuve que volver al anticuario porque me obsesioné con él: era el regalo ideal para el Sr. D y el objeto que le hacía falta a nuestro comedor.

Entré a preguntar y el propietario de la tienda (súper amable, por cierto) me explicó que eran teléfonos originales de los años 60 y que procedían de Alemania. Los había hecho lacar de nuevo porque con la luz los plásticos se habían vuelto muy amarillos, también había cambiado el cableado y lo mejor: funcionaban! Los probamos en la tienda, primero llamamos a su móvil y después al revés. El precio me convenció y me lo llevé a casa dentro de la maleta.

El Sr. D estuvo impresionado con el regalo y yo feliz por haberle hecho finalmente un regalo.

 

Os cuento, la tienda es:

Antón Puga. Arte & Antiguedades

T. 981 56 68 53

Santiago de Compostela

Ah! Y también tenía unas radios antiguas maravillosas. Si os acercáis a Santiago no dejéis de ir, os lo recomiendo.

A continuación unas fotos de la estrella de este post

No me diréis que no queda fenomenal con nuestro ventilador vintage (este lo encontramos al lado de un contenedor un día de “trastos viejos”).